Como establecer empresas extranjeras en España

En España, contamos con diversas maneras de trabajar con empresas extranjeras, a través de contratos de agencia,  acuerdos de distribución, etc. Pero también hay diversas formas en las que tales empresas pueden encontrar su sitio aquí.

Las tres formas más comunes de implantación en España de empresas extranjeras son: A través de oficina de representación, sucursal y/o mediante una filial.

En lo relativo a la oficina de representación, cabe destacar que esta no puede ejercer ninguna actividad económica, sino que generalmente se establecen con el fin de hacer estudios del sector concreto y, suele ser el paso previo para decidir trasladarse o implantarse en España.

En cuanto a la sucursal, cabe decir que esta no cuenta con personalidad jurídica, es decir, depende de su matriz – la empresa matriz es aquella que posee al menos el 50% del capital de otras sociedades –, tienen el mismo objetivo y objeto pero con una ubicación generalmente distinta. Para su constitución, es bastante parecido a los trámites de constituir una S.L.: Lo primero es que el órgano de administración de la empresa matriz, adopte un acuerdo en el cual se apruebe la decisión de abrir una sucursal, además deberá hacerse la aportación de capital social, firmarse la constitución ante notario y seguir los trámites de petición del CIF provisional, definitivo y dar de alta la actividad de la empresa

Finalmente, la filial es una opción muy parecida a la constitución desde cero de una sociedad de responsabilidad limitada ya que este tipo de implantación sí cuenta con personalidad jurídica puesto que es independiente de la sociedad matriz. Los pasos en este caso son prácticamente iguales que en el caso de la sucursal, se deberá firmar ante notario público previo acuerdo del órgano de administración de la matriz, y también solicitaremos el CIF provisional, el definitivo y se deberá dar de alta como actividad.

Vista las tres formas más comunes de implantar empresas extranjeras en España, la diferencia más notable es que la oficina de representación no puede tener actividad económica alguna y que, la sucursal y la filial sí pueden. No obstante, entre estas dos últimas figuras aquello que destaca por su diferencia es que, mientras la sucursal no tiene personalidad jurídica la filial goza de autonomía, teniendo órganos propios, estatutos, capital social, etc.

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