Ser emprendedor: 5 aspectos esenciales

Tras haber leído las claves presentadas por el profesor de la Universidad de Ohio, Dr. David Niven y aquellas que nos ha dejado el fundador de Apple, Steve Jobs; hemos elaborado una lista con aquellas 5 que creemos que son las más importantes para ser emprendedor ¡allá vamos!

1.- Ser emprendedor és ser positivo.

En el mundo profesional actual, en el que la competitividad nos hace estar en constante tensión, es importante mantenerse positivo, puesto que el triunfo es en muchas veces en una cuestión de actitud y no tanto de aptitud, no obstante, debemos aprender que si algo no sale del todo como queríamos, no pasa nada y ¡no hay más remedio que seguir adelante!

2.- Si cometes fallos, es un aprendizaje.

Incluso aquellas personas que vemos en la cumbre del éxito, admiten haber cometido fallos alguna vez y haber mejorado con ellos. Lo importante es que lo tomes como una enseñanza aplicable en tus negocios y no como un fracaso.

3.- Ser emprendedor significa viajar, viajar, viajar…

Ya lo decía Mark Twain: “Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”.

Así pues, viajar es una gran oportunidad para aprender, para escuchar, conocer nuevas culturas, retos y lugares que quizás te inspiren o te ayuden en un momento determinado a solventar un problema. Viajar abre la mente y nos hace conectar con otras personas que pueden aportar mucho a tu estilo de vida personal y empresarial.

4.- El tiempo para ser emprendedor, no es ilimitado.

Steve Jobs decía que uno de sus grandes secretos para triunfar era recordar que iba a morir pronto, ya que eso le hacía perder toda clase de miedo, orgullo o inseguridad, puesto que todo eso desaparece de caras a la muerte.

Recordar que el tiempo que tenemos no es ilimitado nos puede ayudar a centrar qué queremos hacer y cómo lo queremos hacer, dejando a un lado aquello que no sea relevante.

5.- Ser emprendedor és ser agradecido.

Contigo mismo y con los demás. Probablemente el éxito de tu empresa sea debido a todo el empeño que has puesto en él, no está demás reconocértelo, así como tampoco está demás reconocer a todos los demás participantes su trabajo, esfuerzo y buen hacer. Ser agradecido trae muchas más recompensas que las que imaginas.

¡Empieza creando tu empresa con nosotros y te daremos más claves para que tu empresa sea un éxito!

Y si quieres leer más consejos del profesor David Niven, para ser emprendedor sigue este enlace.

Las Sociedades Mercantiles frente a las Civiles Particulares

1. Las Sociedades Mercantiles.

La forma jurídica que revista una empresa debe ser la que más de adecue a la actividad que ésta tenga el propósito de desarrollar.

Las sociedades mercantiles son la vía mediante la cual se puede iniciar una actividad empresarial. Po tantor, cuando una sociedad se constituye mediante un contrato mercantil en el que dos o más personas se obliguen a crear un entidad con personalidad jurídica propia, con la finalidad de colaborar en el ejercicio de una actividad y repartirse los beneficios obtenidos, se tratará de una sociedad mercantil.

  • La Sociedad Anónima y la Sociedad de Responsabilidad Limitada.

La Sociedad Anónima es una de las formas en que puede revestirse la sociedad mercantil. Ésta, además de tener personalidad jurídica propia, se caracteriza por el capital que la integra, el cual está formado por aportaciones de los socios divididas en acciones, y no podrá ser inferior a 60.000€. La responsabilidad de los socios por las deudas de la sociedad queda limitada al capital que cada uno de ellos aportó a la sociedad.

La Sociedad de Responsabilidad Limitada es otra de las formas que puede adoptar una sociedad mercantil, en la que el capital social se divide en participaciones iguales, acumulables e indivisibles, y su importe no podrá ser inferior a 3.000€. Aquí, la responsabilidad de los socios se adecuará a las aportaciones de capital que hayan hecho.

En ambas clases de sociedad es necesaria, para su constitución, el otorgamiento de una escritura pública ante Notario, en la que deberá aparecer desde la identidad de todos los socios y su voluntad de constituir la sociedad, hasta los estatutos de la misma, y su inscripción en el Registro Mercantil. Asimismo se verán obligadas a incorporar la expresión o abreviatura de Sociedad Anónima o Sociedad de Responsabilidad Limitada (“S.A”, “S.L”, “S.R.L”).

No obstante, cabe destacar que las Sociedades Anónimas son un instrumento dirigido a grandes empresas, ya que suelen tener un gran volumen de negocio. Así, las SA tienen un proceso de creación es más costoso y más intenso debido a su habitual elevada cotización, lo cual les permite, en numerosas ocasiones, cotizar en bolsa.

 

  1. La Sociedad Civil Particular

La sociedad civil es un contrato privado de colaboración entre dos o más personas que desean realizar conjuntamente una actividad con ánimo de lucro, la cual podrá consistir en convertirse en socios industriales, es decir, que éstos aportarán su propio trabajo, o bien, podrá consistir en convertirse en socios capitalistas, en cuyo caso aportarían bienes o capital  – sin un mínimo preestablecido por Ley –.

Este tipo de sociedad carece de personalidad jurídica propia, por lo que la responsabilidad de los socios por deudas frente a terceros es personal e ilimitada, es decir, una vez se liquida el patrimonio de la sociedad, si no se han legado a cubrir las deudas en cuestión, responden con sus bienes presentes y futuros de forma mancomunada ante todos los deudores.

  1. La Sociedad Limitada Nueva Empresa

La Sociedad Limitada Nueva Empresa es un tipo simplificado de Sociedad Limitada con el que se tiene la pretensión de provocar y estimular la creación de empresas. Así, persigue introducir a los emprendedores en un régimen jurídico societario sencillo con la finalidad de que ayudarles a crecer como empresarios en el marco del derecho de sociedades.

En estas sociedades, las participaciones sociales son indivisibles y acumulables. Además, los socios, cuyo número no puede ascender de cinco, no responden personalmente de las deudas sociales, por lo que deben ser personas físicas.

En cuanto al capital mínimo, que deberá ser desembolsado íntegramente mediante aportaciones dinerarias en el momento de constituir la sociedad, deberá oscilar entre un mínimo de 3.000 euros y 120.000 euros.

Por lo que respecta a la denominación social, éste tipo de Sociedad Limitada se caracteriza porque se compone de los apellidos y el nombre de uno de los fundadores junto con un código alfanumérico único (ID-CIRCE) seguido de las palabras Sociedad Limitada Nuevo Empresa o con su abreviación (“SLNE”).

 

  1. ¿Por qué recomendamos una Sociedad de Responsabilidad Limitada?

La Sociedad de Responsabilidad Limitada es una modalidad que se adapta a la pequeña y mediana empresa, cuyo régimen jurídico es más flexible y menos costoso que otros tipos de sociedad, por ejemplo las Sociedades Anónimas.

Los socios de una Sociedad de Responsabilidad Limitada no son responsables por las deudas de la compañía, por lo que en este sentido es un instrumento mucho más atractivo que una Sociedad Civil particular.

Además, el capital necesario para constituirla es de tres mil euros, lo que conlleva que las PYMES tengan un mayor acceso a la creación de las mismas, por lo que tiene más fácil acceso.